Fluminense derrotó este miércoles a Boca Juniors por 3 a 1 y lo eliminó de la Copa Libertadores de América, en la instancia semifinal.
Washington, Ibarra en contra y Dodó anotaron los goles del “Flu”, Palermo, había puesto en ventaja a Boca. Todos los tantos fueron en el segundo tiempo.
Cuesta encontrar una explicación para comprender que este Boca de las hazañas hoy este fuera de la final de la Copa Libertadores de América. Es difícil entender que Boca hizo todo lo que tenía que hacer, jugó como tenía que jugar, corrió lo que tenia que correr, pero esta vez la suerte -que en otras épocas supo estar de su lado- no lo ayudó.
El “Flu” sintío el peligro apenas transcurridos los primeros minutos del partido, tras un centro de Dátolo que cruzó toda el área y que Palermo no pudo concretar, pero despues el local pudo salir y tomar respiro. En ese contexto pueden citarse un derechazo de Palermo desde una buena posición, un tiro débil de Vargas y, después, dos cabezazos del mismo N° 9 bien resueltos por Fernando Henrique. Por el contrario, los xeneizes apenas se sobresaltaron con una aparición de Washington -demasiado solo como referencia ofensiva-, que no acertó con un violento remate. A esas alturas, los argumentos de Boca se oyeron mucho más sustentables, confiables. El primer tiempo finalizó 0-0 sólo por falta de puntería. Aunque también por el arquero Fernando Henrique, que volvió a ser figura tal como lo había sido en el 2-2 de Avellaneda.
La segunda parte mostró el mismo desarrollo: Fluminense con los once jugadores plantados en su campo, resistiendo y apostando a alguna contra salvadora. Mientras que los xeneises venian acorralando al local en su propio arco. Así fue, que a los ’12 un centro de Dátolo encontró a Palermo sin marcas y el goleador definió con un cabezazo hacia abajo. Parecía que la historia ya era conocida, que el final estaba predestinado por el pasado.
Pero en un ratito, Fluminense escribió su propia historia. En una jugada con pelota parada, un recurso siempre a mano de los equipos brasileños, Washington estableció la paridad a los 17’. Enseguida, una acción desafortunada lo dejó en desventaja a los ’25. Remató defectuosamente el argentino Conca y la pelota dio en el “Negro” Ibarra y se metió en el arco de Migliore. Luego, en dos oportunidades, Dodó despilfarró sendas chances.

Palacio desde afuera, Palermo por todos los medios, centros y más centros para las cabezas de Paletta, Cáceres y quien se sumara al ataque del equipo de La Ribera. Parecía imposible que el Fluminense resistiera semejantes ataques de Boca, pero hay que repetirlo: la suerte y Fernando Henrique (que despejó con una mano, con las dos y hasta con los pies los remates de sus rivales) hicieron que el sueño del “Flu” fuera posible.
Con el ingreso de Boselli por Morel Rodríguez, el “xeneize” puso tres en el fondo y tres adelantes. De ese modo insistió en procura del empate en un partido que por entonces era sumamente intenso.
Dodó selló definitivamente la suerte de Boca en la Libertadores con el tercer gol, a los 47 minutos, después de capitalizar una balón que perdió Palacio.
Indudablemente Riquelme no estaban bien físicamente (estubo en duda hasta último momento por una gastroenterocolitis), y es muy probable que esa haya sido la cuota de juego que le falto a Boca para pasar a la final. Quizás hubiera sido otro el cantar. Lo cierto es que cayó Boca en el Maracaná y se despidió de la Copa Libertadores.

Redacción: Extremista.com.ar
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