Semana Santa – Viernes Santo

17 de abril de 2014, 4:00am | Por Extremista

El Viernes Santo es uno de los principales días de la Semana Santa. Se recuerda la muerte de Jesus tras su tortura.

Dentro de la Semana Santa del cristianismo, el Viernes Santo es uno de los más destacados, dado que se recuerda la Muerte de Jesús de Nazaret. En este día algunos de los fieles de la Iglesia Católica suelen guardar ayuno, mientras que otros se abstienen de comer carne roja y de ave como penitencia. Es importante señalar que este viernes en lugar de la misa, se celebra la “Liturgia de la Pasión de Cristo” a media tarde.

Crucificcion de Cristo
Cristo en la cruz.

A modo de luto por la muerte de Jesús, el viernes santo es el único día del calendario litúrgico católico en el que no se celebra la Misa. Además, las campanas permanecen mudas, aunque en algunos lugares son substituidas por matracas de madera. El órgano también permanece mudo y solo suena para marcar el tono, mientras que se evita el canto polifónico.

En el Jueves Santo, tras su detención, Jesús fue llevado al palacio del sumo sacerdote Caifás y juzgado ante el Sanedrín. Durante el proceso se presentaron varios testigos, pero no fueron aceptados por no coincidir entre si.

Al día siguiente (Viernes Santo), Jesucristo fue llevado ante Poncio Pilato, el procurador romano. Al no encontrarlo culpable de delito alguno le pidió a la muchedumbre que eligiera entre liberar a Jesús o al bandido Barrabás. La multitud, que seguía a los sacerdotes principales, pidió que liberaran a Barrabás para que Jesús fuera crucificado. Por este acto se recuerda que Poncio Pilato se lavó las manos.

Condenado a muerte, Jesús fue azotado salvajemente y le pusieron una corona de espinas como burla por proclamarse rey de los judíos. Fue obligado a cargar la cruz en la que iba a ser crucificado hasta Gólgota. Simón de Cirene fue un hombre que lo ayudó a cargarla.

Durante el viacrucis, los romanos se burlaron constantemente de Jesús, y le dieron de beber vino con hiel. Luego de crucificarlo, los soldados se repartieron sus vestiduras. En la cruz, sobre su cabeza, pusieron un cartel con la inscripción “Este es Jesús, el rey de los Judíos”, representado comúnmente como “INRI” (Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum).

Jesús fue crucificado entre dos ladrones. Uno de ellos, Dimas, es recordado como el “Buen Ladrón“, dado que se arrepintió de sus delitos y Cristo le dijo que ese día acabaría con él en el paraíso. El otro, Gestas, es recordado como el “Mal Ladrón”, insultó a Jesús y no se arrepintió de sus pecados.

Hacia las tres de la tarde Jesús exclamó “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me abandonaste?” antes de morir. El cuerpo de Jesús fue solicitado a Pilato por José de Arimatea y lo depositó envuelto en una sábana en un sepulcro excavado en la roca. El sepulcro fue cubierto por una gran piedra. De acuerdo al Evangelio de Mateo, los príncipes de los sacerdotes y los fariseos pidieron a Pilato que el sepulcro fuera cuidado por guardia armada para evitar que los seguidores de Cristo robaran el cuerpo y difundir el rumor de que había resucitado.

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