El Buen Ladrón y el Mal Ladrón, crucificados junto a Jesucristo

14 de noviembre de 2011, 5:02am | Por Alma

Jesus fue crucificado junto a dos ladrones, uno fue el Buen Ladron, reconocido como santo por el propio Cristo, y el otro el Mal Ladron, que se burló del señor antes de morir.

Si bien nunca fue canonizado oficialmente por la Iglesia Católica, se considera al Buen Ladrón la única persona reconocida directamente como santo por Jesús. Llamado Dimas según los evangelios apócrifos, fue uno de los malhechores que fueron crucificados junto al masía, y gracias a su arrepentimiento y muestras de fe, ingresó al cielo al junto a Cristo, mientras que el Mal Ladrón se burlaba desafiante del martirio que recibieron.

Según la Biblia, Jesús fue crucificado al mismo tiempo que dos ladrones, uno a la izquierda y el otro a la derecha. Según San Mateo, al principio ambos ladrones se burlaban, pero según el evangelio de San Lucas, solo uno de los malhechores era el que decía “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti y a nosotros”, mientras que el otro le respondió “Y tú, que sufres la misma pena ¿No respetas a Dios? Lo nuestro es justo, pues recibimos la paga de nuestros delitos; éste en cambio no ha cometido ningún crimen… Jesús, cuando llegues a tu reino acuérdate de mí”.

Ante las palabras de Dimas, Jesús contestó “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Por esta afirmación, el Buen Ladrón se convertiría en la única persona directamente reconocida como santo por Dios.

Según los Evangelio de Nicodemo, el Buen Ladrón fue crucificado a la derecha de Jesús, mientras que el Mal Ladrón, llamado Gestas, a la izquierda. Es por ello que las representaciones de la crucifixión muestra a Cristo con la cabeza inclinada hacia su lado derecho.

En otro evangelio apócrifo, el Protoevangelio de Santiago, Jose de Arimatea cuenta la historia del Buen Ladron, asegurando que se llamaba Dimas, era de Galilea y tenía una posada. Solía atracar a los ricos, favoreciendo a los pobres. Si bien era ladrón, solía dar sepultura a los muertos. Se dedicó a saquear a la turba de los judíos, dejó desnuda a la hija de Caifás, robó los libros de la ley en Jerusalén y substrajo el depósito secreto colocado por Salomón.

En el Evangelio árabe de la infancia, se relata un encuentro previo de Jesús con los dos ladrones con los que fue crucificado. En el relato de Ataque de los Bandidos, unos salteadores atacan a San José y su familia mientras atravesaban el bosque. El Buen Ladrón, aquí llamado Tito, intentó protegerlos, mientras que El Mal Ladrón, aquí llamado Dúmaco, no accedió al pedido de su compañero. La Virgen María bendijo a Tito, y en ese momento, Cristo profetizó que ambos serían crucificados junto a él.

Cabe señalar que la Iglesia Ortodoxa los crucifijos tienen tres barras horizontales. La más alta representa la inscripción que Poncio Pilatos mandó a poner sobre la cabeza de Jesús (Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos”. La segunda, y más larga, representa el madero sobre el que fueron clavadas las manos de Jesús. Y más abajo, la oblicua, señala hacia arriba al Buen Ladrón y hacia abajo el Mal Ladrón.

Según el Martirologio, catálogo oficial de los Santos de la Iglesia Católica, El Buen Ladrón está inscripto en el día 25 de marzo, aunque no figura su nombre.

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